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Cómo empezar una dieta para bajar de peso

Adelgazar es una tarea más complicada de lo que pensamos y a muchas personas se les resiste. Cuando queremos perder peso, nos preguntamos cuál es el método más efectivo, cuántas calorías necesitamos comer, qué pautas de alimentación debemos seguir o si debemos comprar productos para adelgazar.

Puede que hayas intentado adelgazar en otras ocasiones y que no hayas conseguido los resultados que esperabas. O puede que en algunas te haya ido bien pero no has podido mantenerlo en el tiempo. 

La realidad es que no hay una única forma correcta de comer porque no todos debemos comer lo mismo. Sin embargo, hay algo que sí vale para todos los casos: hay que adelgazar de manera saludable y segura para que dure en el tiempo. 

En este post te cuento cuáles son las claves para empezar una dieta de adelgazamiento para que tengas éxito. 

  1. Márcate un objetivo
 Antes de empezar una dieta de adelgazamiento debes pensar qué quieres conseguir o qué meta deseas alcanzar. Por ejemplo: bajar de peso, volver a mi peso de antes, quitarme la barriga, perder X kilos, reducir grasa y aumentar músculo, etc. 
 
¿Sabes ya cuál es el tu objetivo?

2. Ten confianza

Tener confianza es esencial para conseguir lo que nos proponemos, pero muchas veces no la tenemos. Si has hecho antes otras dietas que han fracaso es probable que tu confianza en conseguir el objetivo esté disminuida. Por eso siempre insisto en marcarnos objetivos realistas y alcanzables. Si te falta confianza en ti mismo, quizás necesites un dietista-nutricionista para que te ayude a conseguir tus metas. 

Otras veces, la falta de confianza no ocurre durante la pérdida de peso, sino a la hora de mantenerlo porque otras veces hayas perdido peso sin problema pero las dificultades han aparecido a la hora de mantener el peso que querías. Debes tener claro que claro que después de la dieta adelgazante viene la de mantenimiento. El proceso no termina cuando se alcanza el peso objetivo. 

3. Afronta los obstáculos

Si es la primera vez que haces una dieta, piensa en qué factores crees que podrían obstaculizar tu camino al éxito. Si en cambio ya has hecho otras dietas pero no has conseguido los resultados que esperabas, piensa qué ha fallado en tus regímenes anteriores. 

Algunos obstáculos que trabajo en mi consulta son la falta de tiempo, los horarios de trabajo complicados, no saber cocinar, las reuniones sociales y familiares, pasar hambre, la ansiedad por comer, no hacer ejercicio o que la comida de dietas anteriores no se adaptaba a sus gustos. 

Si conocemos bien tus puntos flacos podremos anticipar recursos «antisaboteadores» y soluciones en tiempo. Además podré proponerte un plan de acción diferente a lo que hayas hecho anteriormente y no te haya funcionado.

4. Motivación

Plantéate estas preguntas: ¿Para qué quiero perder peso? ¿Qué beneficios voy a conseguir? Por ejemplo: quiero mejorar mi salud, sentirte mejor conmigo mismo, ponerme la ropa que tengo en el armario, superar unas pruebas físicas, ganar confianza en mi mismo» o «me caso el año que viene y quiero verme bien en las fotos.

Tener motivos fuertes te ayudará a no abandonar el tratamiento.

Debes tener tus motivaciones  presentes durante todo el proceso para mantener las ganas y la fuerza del primer día. Puede ocurrir que tu situación personal o de salud cambie durante el tratamiento. En esos casos encontraremos nuevas motivaciones para seguir.

5. Expectativas

Terminar satisfecho con los resultados depende de tus expectativas. Te ayudaré a analizar qué es lo que puedes conseguir y en cuanto tiempo puedes hacerlo. Durante las visitas de seguimiento que realizo marcamos objetivos pequeños  y hablamos sobre las expectativas que se van creando para asegurar que consigues lo que esperas y, también, de que esperas que lo puedes conseguir. 

Si te has decidido a perder peso, puedes contactar conmigo y estaré encantada de ayudarte y acompañarte durante todo el proceso. 

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Recetas

RECETA DOBLE: CALDO DE VERDURAS Y CONCENTRADO DE CALDO CASERO

El caldo de verduras es un básico en mi congelador. Me encanta porque da un sabor riquísimo a los platos y lo puedes usar prácticamente en cualquier receta. Yo preparo una gran cantidad de caldo y lo congelo en cubiteras para hacer hielo y así lo tengo disponible en la cantidad que quiero para elaborar cada receta a medida que lo voy necesitando. 

Este caldo de verduras es muy fácil de preparar y además puedes aprovechar las verduras que utilizamos para hacer concentrado de caldo, la versión sana de las pastillas de concentrado comerciales0. Con ellas hago lo mismo que con el caldo: las congelo en cubitos de hielo y ya las tengo listas para enriquecer mis platos.

Además, los ingredientes que  utilizo en esta receta son muy saludables y económicos:

  • Verduras: aportan fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes. Además son bajas en calorías. 
  • Aceite de oliva virgen: ayuda a reducir el colesterol, previene el envejecimiento y es fuente de vitaminas E y K
  • Agua: nos hidrata y ayuda a la absorción de nutrientes y nuestra digestión
  • Sal: aunque debemos consumirla con moderación, la sal ayuda a regular el contenido de agua de las células y es esencial para la transmisión nerviosa.  

Os dejo la receta, que espero os encante. 

CALDO DE VERDURAS Y CONCENTRADO DE CALDO CASERO

Ingredientes:

– Un paquete de mix de verduras para caldo (suele venir 1 cebolla, 1 o 2 puerros, varias  zanahorias y 1 nabo).

-2 cucharadas soperas de aceite de oliva 

-2 litros de agua

– 1/2 cucharadita de sal

Preparación:

  1. Lava muy bien las verduras: los puerros bajo el grifo para eliminar los restos de tierra, las zanahorias y el nabo, con agua y frotando con un cepillo de cocina (aunque las vayamos a pelar, conviene limpiar muy bien las verduras). 
  2. Prepara la olla express y añade las dos cucharadas de aceite. Todavía no enciendas el fuego. 
  3. Corta en trozos grandes el puerro. Pela y corta en 4 mitades la cebolla. Añade estas verduras a la olla y saltea a fuego alto para sellarlas. 
  4. Pela y corta en trozos grandes el nabo. Pela y corta en bastones las zanahorias. 
  5. Añade el agua y la media cucharadita de sal. La cantidad de agua depende de vuestra olla, sólo recuerda que en la olla rápida puedes llenarla máximo hasta 2/3 de su capacidad, luego si es pequeña, tendrás que añadir menos agua y algo menos de sal. 
  6. Tapa la olla rápida, ciérrala bien y, cuando tenga la presión adecuada, cuece el caldo durante unos 30 minutos.
  7. Pasado este tiempo, procede a despresurizar la olla. Para ello, yo la pongo bajo un el grifo de agua fría hasta que baja el pitorro, y entonces ya está lista para abrirla. En este paso hay que tener mucho cuidado, cada uno conoce su menaje. 
  8. Cuela las verduras que has utilizado para el caldo muy bien y resérvalas. Con ellas vamos a hacer el concentrado de caldo. 
  9. Filtra el caldo y ya está listo.

Puedes conservar el caldo de dos maneras:

  • En botellas de cristal con cierre hermético. Esta opción es la ideal si vas a consumir el caldo inmediatamente (por ejemplo, para preparar un ristotto). 
  • En cubitos de hielo. Mi forma preferida. Súper cómodo. 

Para el concentrado de caldo de verduras:

Coge las verduras escurridas (yo las escurro dos o tres veces) que habíamos reservado antes del caldo y tritura bien con una batidora de mano y listo. El concentrado de verduras se puede conservar de la misma forma que el caldo: en un tarro de cristal con tapa hermética o en cubitos de hielo y al congelador. 

Ya tienes tu caldo de verduras y tu concentrado casero de caldo listos. 

Notas: 

-Si optas por congelar el caldo o el concentrado de caldo en cubitos de hielo, una vez que estén congelados, saca los cubitos y ponlos en una bolsa de congelar con cierre zip. Es muy importante que dispongas los cubitos bien derechos (no amontonados los unos sobre los otros) y que saques todo el aire que puedas de la bolsa. 

Si quieres saber qué ingredientes utilizo y tengo en mi despensa, házmelo saber en comentarios. Si te animas a preparar esta receta, me encantaría que me etiquetes y me enseñes cómo te ha quedado. Sígueme en mi cuenta de instagram @amfnutricion o en mi cuenta de Facebook AMF Nutrición.

Puedes contratar mis servicios mandando un email a: consulta@alejandramatamoros.com 

o llamando al teléfono: +34 613 025 048

Estaré encantada de ayudarte. 

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Alimentos Enfermedades Nutrición

5 alimentos para bajar el colesterol



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5 alimentos para bajar el colesterol 

En este post te cuento algunos alimentos que deberías introducir en tu dieta cada día si quieres bajar el colesterol malo.

 

Para regular los niveles de colesterol es necesario cambiar algunos hábitos, entre ellos, y sobre todo, la alimentación.  Seguir una dieta equilibrada, como la dieta mediterránea puede ayudarte disminuir el colesterol total hasta un 15%. 

Eso sí, además de tomar los alimentos que te propongo, también debes limitar aquellos que hacen que produzcas más colesterol malo. Las grasas saturadas y trans son absorbidas por el hígado que, posteriormente, las transforma en colesterol. Entre estas, las peores son las trans. Por lo tanto, limita las carnes rojas, los embutidos, lácteos enteros, precocinados y la bollería industrial. 

¿Qué pasa con los huevos?

Los huevos, y en general los alimentos que contienen colesterol, no suben tanto los niveles en sangre como las grasas que he mencionado antes, ya que el colesterol que el cuerpo puede absorber cada día, tiene un límite (al contrario de lo que pasa con las grasas saturadas y trans, que se absorben completamente). Aún así, recomiendo no superar los 300 mg de colesterol al día. 

¿Y el azúcar?

El azúcar y las harinas blancas elevan la glucosa en sangre de golpe, lo que hace que produzcas mucha insulina. Esta hormona se ocupa de reponer a nuestras células de glucosa, pero cuando ya están abastecidas, encarga al hígado que transforme la glucosa que sobra en grasa. Y aumenta otro tipo de grasa archiconocida: los triglicéridos

Ahora sí, toma nota de estos 5 alimentos que sí te conviene comer.

1. Aceite de oliva

Es el más rico en ácido oleico y ácidos grasos omega 3 (grasas monoinsaturadas). Ayuda a reducir el colesterol LDL, “el malo”, e incrementa el colesterol HDL, “colesterol bueno”, por lo que disminuye el riesgo cardiovascular. Los aceites “virgen” o “virgen extra” son los de mayor pureza y los que recomiendo para cocinar ya que, a diferencia de otros aceites, sólo se queman a muy altas temperaturas. El aceite de oliva además, contiene altas dosis de vitamina E, que le confieren poder antioxidante. Nuestro oro líquido.

2. Aguacate

Esta fruta tropical es una bomba de nutrientes, entre los que destacan los ácidos grasos monoinsaturados, un tipo de grasas beneficiosas que ayudan a disminuir el colesterol malo LDL y aumenta los niveles de colesterol bueno HLD. Además, nos aporta 12 de las 13 vitaminas existentes, proteínas, fibra, magnesio, potasio. Los aguacates también son bajos en sodio, luego son un alimento recomendable para las personas que sufren hipertensión. Eso sí, es un fruto muy calórico (200 kcal por 100 gramos), por lo que hay que moderar su consumo, sobre en caso de sobrepeso u obesidad.

3. Avena

La avena es una gran aliada del corazón gracias a su contenido en fibra soluble, que reduce los niveles de colesterol LDL, dificultando la absorción desde tu sangre. Además, este cereal nos proporciona proteínas, fósforo, magnesio y hierro, calcio, potasio y vitaminas E y B. Ahora que lo sabes, incluye en tus desayunos una ración de avena, y si lo combinas con una ración de fruta, añadirás un extra de fibra.

4. Pescado azul

Son fuente de omega-3, que aumenta el colesterol HDL (el bueno), que recoge el colesterol LDL de tu cuerpo para que sea eliminado.  

5. Legumbres

Las legumbres son ricas en fibra soluble. Esta sustancia se une a las sales biliares cargadas de colesterol en el intestino y ayuda a eliminarlo del cuerpo con las heces. Además, cuando esto ocurre, el hígado necesita más colesterol para producir más sales biliares, y entonces recurre al LDL, y como al gastar este colesterol, baja su concentración. Al contrario de lo que ocurre con otros grupos de alimentos, puedes (y es aconsejable) que comas legumbres cada día. 

Ahora que lo sabes, prueba a introducir estos pequeños cambios en tu dieta y ganarás salud.

Si necesitas consejo nutricional especializado para tu caso, puedes reservar tu consulta de Nutrición PRESENCIAL u ONLINE:

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Nutrición

Alimentación en el cáncer

Cuidar lo que comemos siempre es importante, pero la buena nutrición es especialmente importante en las personas con cáncer. El objetivo es conseguir un buen estado nutricional y físico para tolerar mejor el tratamiento. 

Cuando nos diagnostican una enfermedad como el cáncer, enseguida buscamos en Internet información sobre cómo sobrellevarla de la mejor manera posible. Sin embargo cada persona y el tratamiento de la enfermedad son diferentes.  Por eso es fundamental seguir los consejos de tu médico sobre lo que te conviene.  

Las recomendaciones sobre tu  alimentación deben proceder del equipo que te está tratando y también es muy aconsejable que acudas a un Dietista-nutricionista. 

ALIMENTACIÓN RICA EN NUTRIENTES ESENCIALES

Las recomendaciones dietéticas para las personas con cáncer son muy parecidas a las de la población general, pero hay que adaptarlas según tus síntomas  o los efectos secundarios de los tratamientos que recibes.  

Una buena alimentación puede ayudarte a suavizar los efectos del tratamiento

La alimentación debe proporcionar todos los nutrientes esenciales, pero también puede ayudarte a mantener un peso adecuado, tolerar mejor el tratamiento y sus efectos secundarios y a mantener tu calidad de vida

Evita las dietas de moda que eliminan algunos grupos de alimentos, ya que pueden empeorar tu estado nutricional y de ánimo. 

La dieta debe ser equilibrada y variada. También es importante elegir bien las técnicas culinarias.

LO QUE PUEDES COMER

1.Frutas y verduras frescas a diario. 

Son fuente de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes.

-Prioriza frutas enteras y las verduras que más te gusten y toleres. 

Cocidas son más digestivas y las comerás mejor si tienes poco apetito o sufres de molestias digestivas.

-Prueba las frutas en compota, combinadas con yogur, en tostadas o en batido

2. Proteínas suficientes

-Prioriza las legumbres, huevos, pescados y carnes magras como fuente de proteínas.

-Entre horas puedes tomar tentempiés proteicos como frutos secos naturales,  queso fresco o hummus.

3. Hidratos de carbono de calidad

Que no falten en tu dieta cereales (arroz, avena, mijo, trigo) y sus derivados (pan, pasta, harinas), legumbres y tubérculos (patata, batata), mejor en versión integral, salvo si tienes alguna contraindicación o padezcas molestias digestivas. 

4. Aceite de oliva para cocinar y aliñar 

Prefiere las cocciones sencillas (vapor, horno, plancha), con pocos condimentos y grasa. 

5. Una buena hidratación

Es muy importante que bebas suficiente agua. También puedes tomar otros líquidos como infusiones, caldos de verduras o aguas aromatizadas.

– Puedes aromatizar tu agua añadiendo trocitos de limón, hojas de menta o hierbabuena, etc. 

LO QUE DEBES EVITAR

1. Azúcar y alimentos muy procesados

Los refrescos azucarados, la bollería, galletas, patatas fritas, etc. Son alimentos muy calóricos, ricos en grasas y azúcares y pobres en nutrientes. 

2. Bebidas alcohólicas Conviene que las evites durante y después del tratamiento. Se ha demostrado que el alcohol aumenta el riesgo de algunos cánceres. 

Y SI APARECEN LOS EFECTOS SECUNDARIOS

Quizás te ayuden estos consejos: 

-Si tienes molestias digestivas, reparte la ingesta en varias tomas y come los alimentos que más te gusten y te sienten mejor.

-Si tienes dificultad para tragar (disfagia), recurre a  purés y batidos. Procura que sean nutritivos, con alimentos naturales y apetecibles. 

Si necesitas asesoramiento nutricional personalizado y quieres que sea yo tu nutricionista, reserva tu consulta escribiendo un email a:

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2 salsas ligeras y saludables listas en 5 minutos

Animad vuestras ensaladas sin añadir un montón de calorías ni digestiones pesadas. Tomad nota, porque estas salsas son ligeras, deliciosas y fáciles de hacer ¡Tomad nota!

Se acerca el verano y nos empiezan a apetecer platos frescos y refrescantes. Las ensaladas pasan a ser las protagonistas de nuestras mesas, pero a veces nos supone un quebradero de cabeza terminarlas bien para que sean apetitosas y saludables, y no un revoltijo de cosas sin sentido. 

En este post os propongo dos salsas ligeras y hechas con ingredientes saludables. Sólo os llevarán llevarán 5 minutos y os permitirá salir de la típica ensalada simplona. 

Salsa de yogur y pepino

Ingredientes (2 raciones)

– 2 yogures naturales griego ligero 

– 1 pepino pequeño

– Aceite de oliva

– Zumo de 1 limón

– 1 diente de ajo

– Albahaca

– Menta fresca

– Sal

Preparación

Pela y corta en trocitos pequeños el pepino. A continuación, mezcla el yogur con todos los ingredientes y listo. 

Salsa de aguacate o «aguacatesa»

Ingredientes (2 raciones)

-1 yogur natural descremado

-1 aguacate maduro

-Albahaca fresca

-Sal

Preparación

1.Pon la pulpa del aguacate, el yogur y las especias en un vaso de batidora.

2. Tritura hasta obtener una crema homogénea y rectifica de sal, si lo necesita. 

Tips nutricionales

Estas salsas son ideales para acompañar vegetales crudos, ensaladas, legumbres o pescados. 

Podéis utilizar cualquier yogur de leche de vaca o de soja natural, depende de vuestros gustos y/o intolerancias. Si utilizáis yogur entero o griego, obtendréis una salsa más cremosa, pero también más calórica.  

!Espero que os gusten! 

Me hace mucha ilusión que os intereséis y probéis mis recetas. Si os animáis, podéis compartir vuestras versiones conmigo a través de mi cuenta de Instagram @amfnutricion o mi página de Facebook AMF Nutrición , donde encontraréis más recetas y consejos para llevar una alimentación y estilo de vida saludables. 

¡Gracias por leerme!